lunes, 30 de mayo de 2022

LA HERENCIA - 003

3.
LA ELEGIDA

Cuando Ariadna colgó el teléfono ya eran las 11 de la noche. No era un horario prudente para llamar a sus hermanos. Sobre todo, porque en ese mismo instante ella ya sabía, casi exactamente, cómo se iría sucediendo todo.

A la mañana siguiente se levantó y llamó a ambos; primero Tito y luego a María. El tío Alfredo le había avisado que tenía que dejar la casa de los padres de Laura en Benito Legaré. Se había quedado viviendo ahí desde que Tina y Paco habían fallecido hacía más de cuatro años. Había estado cuidando a Tina, su hermana, durante sus últimos 6 meses de vida y cuando iba a volver a Zárate, apenas días después, falleció Paco. Alfredo se quedó viviendo ahí, en su pueblo, y a pedido de Ariadna en casa de Tina. Un poco porque había sido propuesto por Tina antes de partir y otro poco para mantener la casa en condiciones y que no quede abandonada.

Parece que Benito Legaré se puso algo complicado en los últimos tiempos, le había comentado el tío Alfredo. Siempre fue un pueblo tranquilo, pero al parecer se está llenando de extranjeros no muy recomendables, que te llevan hasta los calzones tendidos en la soga.

Daniel, el hijo del tío Alfredo, opinó que su padre ya estaba grande como para seguir viviendo solo en Benito Legaré; y por otro lado quería tenerlo cerca en, lo que serían seguramente, sus últimos años de vida donde pudiera disfrutar de sus nietos, y sentirse cuidado. Por ese motivo fue que el tío Alfredo aceptó volver a Zárate, donde vivía Daniel con su esposa e hijos.

Había entonces que viajar a Benito para desocupar la casa y ponerla en venta. Tenía que vaciar el lugar, deshacerse de lo que no sirviera, fijarse sí había cosas de importancia que quisieran resguardar, ya sea por su valor económico o sentimental. Finalmente habría que hacer todos los papeles para poner en venta la casa de su infancia y en todo caso firmar un poder a alguien de la familia, en Benito, para que se encargue de los trámites.

Parecía tarea sencilla, pero en ocasiones las cosas más sencillas pueden darnos alguna sorpresa.

Había algo en Ariadna que le suplicaba que no sea ella quien viaje, pero otra parte de sí sentía la imperiosa necesidad de hacerse presente, y cerrar todo lo que pudiera haber quedado pendiente en la ciudad de su infancia.

Tito no podía viajar porque tenía un montón de negocios que atender por esos días, “además, sí voy, me va a poder la tentación de escaparme a cazar unos Bambis, y te dejaría en banda igual”, le dijo a modo de broma y excusa; pero ella sabe que en el fondo no estaba tan lejos de la realidad. siempre le importó poco y nada la familia. María Antonia tampoco viajaría,” desde que papi y mami no están no quiero pisar ese lugar” le había dicho; ya desde que había enfermado Tina que solía decir que le daba algo de impresión.

Así las cosas, era indiscutible que la persona indicada para hacerse cargo de la situación era ella. la mayor de los 3, la más fuerte psicológicamente y la única con la disponibilidad de tiempo necesario, para hacer todos los trámites que hicieran falta para poner en venta la propiedad de la familia, en la ciudad de su infancia.

No había demasiado para pensar. Esa misma noche hablaría con Adrián y Lara para decirles lo del inminente viaje, y al día siguiente se encargaría de comenzar con el periplo para cerrar todo lo que tuviera que ver con el legado de sus padres.

LA HERENCIA - 002

2.
FALLO DESCONOCIDO "MOTHER DEFECTUOSO"

Cuando Ariadna tiene un ataque de ansiedad y entra en crisis, se queda muda. le sucede desde niña. Al parecer, precisamente desde aquél día. Se paraliza primero, como si estuviera catatónica, con la mirada perdida y fija en algún punto del horizonte. Cuando vuelve de su estado, rara vez puede decir alguna palabra. Su voz desaparece por completo, algunas veces por horas, otras veces por días. Cuando su voz vuelve no lo hace del todo, va volviendo poco a poco; primero es apenas un hilo de voz, luego una afonía que muy lentamente va dando paso a su verdadera voz, y al Ariadna de siempre. 


Ni los profesores, ni la psicopedagoga escolar, ni los médicos y psicólogos que la trataron pudieron, nunca, identificar qué es lo que padece. De niña, cuando comenzó con esos episodios, la más mínima contrariedad desencadenada en ella la parálisis y su afonía. Podía tener como motivo desde que le dijeran algo agresivo en el colegio, hasta el no encontrar un lápiz del color deseado en su cartuchera. 

A medida que fue creciendo los episodios fueron más esporádicos, sobre todo desde que se mudaron a Buenos Aires a sus 11 años, pero nunca se terminaron de extinguir completamente. 

Cuando esto sucedía, durante la mayor parte de la parálisis no podía recordar lo sucedido, al menos no en lo inmediato. Al igual que la voz, el recuerdo iba volviendo de a poco, con mucho más letargo que el resto va todo apareciendo en su memoria. 

Ariadna está convencida que el maravilloso y desconocido funcionamiento del cerebro humano puede convertir aquello que no podemos soportar en un recuerdo inexistente que no tiene lugar en la lista de reproducción de nuestra memoria. Algo así como un archivo dañado en nuestra computadora. Un archivo dañado que se encuentra allí presente, sin poder abrirse ni borrarse del disco. Tan maravillosos y desconocidos son esos mecanismos de nuestro cerebro que, un día cualquiera, por alguna causa imprevista o una actualización o modificación del sistema mismo que lo corrompió, vuelve a ejecutarse de la nada sin previo aviso como si el contenido de su archivo truncado hubiera estado funcionando siempre, permanentemente, sin inconveniente alguno.

Es en ese mismo momento que todo archivo que se relacione de cualquier manera con él, modifica su comportamiento y el sistema completo se restablece de fábrica generando una nueva imagen del sistema, con todos sus baches reparados y el mapa completo de recuerdos y realidades. Es un sistema ya diseñado en el que no tenemos posibilidades de interferir en los mecanismos, solo podemos aprender a manejarlos de la forma más eficiente posible. sí cuando el sistema detecta el error y logra encontrar entre sus reglas la posible solución la ejecuta sin más miramientos. El sistema hace que todo funcione adaptando el comportamiento al nuevo elemento que compone su todo. 

Lamentablemente, cuando todo el sistema de Ariadna ocultó algunos archivos por detectarse incompatibles con el correcto funcionamiento general, no estaba solucionando el problema; apenas se estaban anulando los procesos lógicos que requerían la existencia de ese archivo dañino. Lo que haría donde no tuvo en cuenta en su momento fue que con el correr del tiempo y las permanentes actualizaciones del sistema y la memoria coma en cualquier momento se puede originar una nueva compatibilidad coma que disparará procesos inesperados o postergados en el tiempo que pueden perjudicar la estabilidad de absolutamente cualquier sistema. 

Si uno no se encuentra capacitado para asimilar la nueva copia del sistema todo podría colapsar al punto de averiar gravemente el mother; sostén primario y fundamental de todo lo demás.

LA HERENCIA - 001

1.
LA PRIMERA VEZ

En qué cabeza cabe que pueda quedarse sola en casa con 9 años, pensaba Tina. No puedo entender cómo se le ocurre hacerme estos planteos y no querer hacer caso. Pero no me va a doblegar, como que hay un Dios que a las 6:00 h de la tarde la dejo en lo de Beba aunque tenga que llevarla arrastrando de los pelos, pensaba mientras preparaba el bolso para viajar a la ciudad. Obviamente no pienso hacerle ningún comentario al respecto a Beba, ni una palabra; y espero que esta piba me haga caso, y también se calle la boca porque le voy a llenar el tujes de alpargatazos.

Sería una barbaridad que a mis 40 años vaya a poner en duda la capacidad de Beba que prácticamente me crió, cuando de adolescente comenzó a ayudar a mi madre. Justo Beba, que es la única que me ayudó en casa, desde que nació esta mocosa, y que sola ella, totalmente sola, crió a esos dos orangutanes que tiene por hijos, que le hacen crecer canas verdes; y ella siempre ahí, al pie del cañón para mantenerlos a raya y que nada imprescindible les falte. 

Efectivamente a las 5:50 h Tina depositaba a Ariadnita bajo la custodia de Beba, que vivía en la casa de al lado, casa que había pertenecido a la abuela María y compartía una parte de fondo. Beba había ayudado en casa de la abuela desde siempre a cambio de comer, y por aquellos años que la abuela ya no estaba, vivía de prestado ahí con sus dos hijos de 14 y 16 años. Los crió sola porque antes que naciera el segundo, al cual luego nombró segundo, le habían ejecutado al padre de las criaturas una noche de invierno, con dos corderos a cuestas, que había tomado prestados del campo de los Arozena Molinari.  

Ariadnita no era una niña conflictiva, todo lo contrario, así que aquella tarde volvería a quedarse con Beba hasta que su madre volviera; se entretuvo como casi siempre ayudando en la cocina hasta que Beba, imprevistamente, tuvo que ir de compras al almacén. Cuando volvió, Ariadna estaba parada en el mismo lugar, en la misma posición, pero con la mirada perdida, rígida y sin reaccionar. 


sábado, 21 de mayo de 2022

¿Qué tan distintos?

En el fondo estoy seguro que no soy igual a los demás. Lo que no alcanzo a entender en realidad es que tan distinto soy; o tan especial.

No es lo mismo, con total seguridad, ser distinto que especial.

Tal vez esté intentando descubrir si es cierto eso. Tal vez creía ser especial y tan solo soy distinto, o viceversa. Aunque es probable también que el solo hecho de ser distinto signifique ser especial.

martes, 17 de mayo de 2022

Caminantes (Modelo Punta de acero)

Los zapatos de la fábrica parecen hacer sentir a mis pies que están resguardados de cualquier desastre que pueda sorprenderme. Es probable que, si un meteorito ingresase a nuestra atmósfera, y cayera sobre nosotros, toda el área que cubre su defensa soportaría cualquier catástrofe; y dejaría ileso el total del pie correspondiente, sin rasguño alguno ni consecuencias óseas. 

Es como si un tanque, o cierta armadura impenetrable, los protegiera.

A su vez ellos, los pies, se percatan que van cambiando de formas, y se adaptan, poco a poco, a los espacios diseñados, estrictamente de mercados de manera inamovible y precisa para su movimiento. El aire tampoco se respira lo suficientemente fresco para poder sentirse cómodos, libres, protegidos. 

Me puse, hace apenas unos días, las antiguas zapatillas de lona aireadas, frescas, livianas, flexibles.

Sentí que caminaba descalzo, y que mis pies corrían riesgo de herirse. Cuando llegué a casa volví a calzarme los zapatos de la fábrica, y me acomodé en el sillón del comedor a ver la final del campeonato. 


Un otro yo


viernes, 13 de mayo de 2022

Viernes 13

Hoy es de esos días en los que quisiera esconderme del mundo por un tiempo.

Si bien uno comete errores, no necesariamente merecemos pagarlos demasiado caros.

LA HERENCIA - 003

3. LA ELEGIDA Cuando Ariadna colgó el teléfono ya eran las 11 de la noche. No era un horario prudente para llamar a sus hermanos. Sobre todo...